De llevar 20 años siendo Cura paso a estar en el mundo de la Política

De llevar 20 años siendo Cura paso a estar en el mundo de la Política 




Foto proporciona por Fabian

Escrita por:Nicolas Amaya
Fecha: 4/10/2023

En el pequeño rincón donde los hilos se dan por medio de la fe se entrelazan con los tejidos comunitarios, la historia de Fabian donde su servicio se despliega con la misma intensidad que los rayos de sol en un amanecer. Este relato es el testimonio de un sacerdote que, tras años dedicados al ministerio religioso, encuentra en su comunidad una sinfonía de nuevas responsabilidades y un viaje inesperado hacia el servicio civil, la política y la música.

Desde su juventud, el llamado al servicio resonaba en él como una melodía familiar. No solo se ocupó de las tareas del hogar y del negocio familiar, sino que se sumergió en los grupos parroquiales desde temprana edad. La semilla de la vocación religiosa germinó, y en el año 1996 ingresó al Seminario Mayor de Zipaquirá, donde cultivó sus estudios filosóficos y teológicos hasta su ordenación como sacerdote en 2002, y el compromiso con la comunidad se expandió más allá de los límites eclesiásticos. Con la fundación de la Casa de la Cultura en mi pueblo, empecé a tejer lazos con la política local, sumergiéndome en escenarios donde la cultura y la sociedad convergían. Este fue mi primer paso en el escenario de liderazgo social y político, una danza que abracé siendo aún joven.

La música, siempre fue su compañera, se cruzó en su camino durante su formación sacerdotal. El arte vocal, aprendido en la exigente Escuela Cantor del seminario, no solo lo conectó con lo divino sino también con las armonías terrenales de la música popular. Este talento musical, que floreció en la rutina parroquial y se consolidó en la interacción con la comunidad, se convertiría en un hilo conductor inesperado en su vida.

El canto, educado  en su formación, se convirtió en una herramienta para vincularse con la comunidad de formas más cercanas. En bazares y actividades lúdicas parroquiales, la música se convirtió en un puente entre lo sagrado y lo cotidiano. La dualidad de su servicio, religioso y social tomaba forma, y el sacerdote, a través de la música, se volvía un agente de conexión y alegría.

El camino hacia la política se abrió naturalmente a medida que su compromiso comunitario se profundizaba. Desde su puesto en la Junta de Acción Comunal, pasando por el desafiante rol de administrador de propiedad horizontal, el sacerdote se encontró ante el desafío de servir en un ámbito diferente. La complejidad de la gestión, la dificultad para contentar a todos y las tensiones propias de la vida política no fueron obstáculos suficientes para apagar el fervor de servicio que lo guiaba.

Sí, ciertamente el párroco es el que administra los bienes parroquiales y es una entidad que está en cada municipio y en varios municipios. Hay más de una o dos, tres parroquias y son bienes que son, hacen parte de las riquezas de la comunidad. Digamos que la formación del sacerdote es para administrar también un sitio que es de la comunidad. Entonces, desde esa línea, en la formación académica del seminario se tiene que estudiar derecho administrativo, se tiene que estudiar derecho laboral, se debe tener un acercamiento a la Constitución Política de Colombia.

Tenemos una formación sólida en Derecho, una formación sólida en idiomas, en la línea de castellano e inglés, hebreo, griego, latín son cosas que son muy importantes y digamos que fundan muy claramente la personalidad del sacerdote, también como administrador, que es una cosa importante de mirar y que digamos que por eso también se es tan afín al tema político. Hay una cosa importante y es que uno como sacerdote no está casado con la Iglesia sino con Dios.

El sacerdote se volvió un enlace entre dos mundos, llevando consigo la esencia de su vocación religiosa a las complejidades de la vida civil. Su experiencia le otorga una perspectiva única sobre la política, donde el deber y el servicio continúan siendo faros en medio de las aguas turbulentas.

La legislación que existía para esa época, preveía que un sacerdote debería estar en el en el Comité Local para la Prevención de Atención de Desastres. Pero en esa época el sacerdote tenía que ser parte fundamental por la tarea de comunicacional. Digamos que ahí en esa línea ya empieza a ser como un protagonismo como político, por la presencia misma que realiza uno en la comunidad, por la aceptación y por el cariño de la comunidad hacia uno y por la incidencia que uno puede tener como mensajero que tiene a la comunidad reunida al menos a una buena porción de la comunidad del municipio reunida al menos una vez por semana todos los domingos. Eso era una cosa, marcante y fuerte adicional que pues digamos que el tema de la música también me hizo muy cercano a la gente y donde quiera y he estado he tenido la oportunidad de acercarme a ellos también con ese tema de la música.

Así, el sacerdote-músico-administrador ha tejido un tapiz de servicio a lo largo de los años, encontrando en cada nota musical y en cada gesto político una oportunidad para servir. Su travesía, lejos de ser sencilla, es un testimonio de la riqueza que puede surgir cuando las vocaciones se entrelazan y cuando el servicio a la comunidad se convierte en la sinfonía que guía su camino.

A medida que su presencia se expandía más allá del altar, el sacerdote se embarcó en una travesía en la gestión de riesgo de desastres. Durante 21 años, tejía lazos estrechos con los entes municipales, siendo un mensajero crucial en momentos críticos. Este compromiso lo situó en una posición donde su papel trascendía lo meramente religioso y se volvía esencial en la comunicación y liderazgo comunitario.

Aunque mi papel como sacerdote no implica estar "casado" con la Iglesia, mi independencia ministerial me ha permitido explorar nuevos horizontes. No solo he respondido al llamado de la comunidad a través de la política, sino que también una entidad estatal me ha permitido asociarme a su misión, sirviendo con devoción y cariño. Así, la vida se despliega como una sinfonía única, entrelazando los acordes del servicio, la música y la política en un armonioso relato de compromiso y dedicación.

 

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente